27 de mayo de 2011

Navegando el Cabo de Buen Esperanza

Julian, Harrier y el FBYC
Y...y...y por fin salimos. 

Estan todas las goteras de la cubierta selladas, el motor andando como la joya de ingeneria alemana que es, las provisiones calculadas, compradas y guardadas en su lugar abordo y los tanques de agua llenos. 

La noche anterior a la partida hicimos un Braii (Afrikans por asado) y como en los mejores encuentros de navegantes y pescadores, habia cuentos exagerados del mar, la juventud y la naturaleza, mientras que nos emborachabamos con vino local y chorizos de Avestruz.
El Faro de Roman Rocks

La mañana siguiente, entre los despedidos de los compañeros y nuevos amigos del Club Nautico False Bay (FBYC), soltabamos los amarres y nos fuimos lentamente con en motor diesel Ferryman de 10hp alejandonos de la costa, el faro de Roman rocks y buscando espacio para levantar trapo. 

El clima nos brindo un viento SE de unos 15 nudos y lograbamos cruzar el Cabo de Buen Esperanza justo al atardecer, entre una onda gruesa del mar y un paisaje salvaje del cabo, deformado de ser azotado por estos dos mares que cuestan llevarse bien. 

El Cabo de Buena Esperanza
 
 El Cabo de Buena Esperanza fue cruzado por primera vez sin darse cuenta por el Navegante Portugues (y su tripulacion por su puesto) Bartolomeu Dias. No percataron el momento en que fue cruzado debido a una fuerte tormenta que soprendio sus dos naves, obligandolos pasar varios dias luchando contra el mar y la poca visibilidad en el momento de pasar el cabo, pero fue durante los ultimos dias de Enero del año 1488. Solo unos dias despues cuando volvian al oeste lograban divisar bien el cabo y fue bautizado El Cabo de Tormentas.  El rey de Portugal, Juan II, estaba anxiosamente trabajando en abrir la ruta Portuguesa a India y  pensaba que seria mejor negocio cambiar el nombre de tormentas a buena esperanza.

Mirando hacia el Norte por el Atlantico de Africa
Con los vientos constantes y tomando turnos al timon de cada 4 horas, llegabamos el dia siguiente, 23hs de la zarpada, a nuestra destinacion, Ciudad de Cabo, South Africa.  Mi guardia al timon me daba justo la hora magica del amanacer y tuve el privilegio de ver el sol sacuidir sus savanas sobre Table Mt.. 

Ciudad de Cabo, Table Mountain and Signal hill

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